viernes, 7 de marzo de 2014

EL MUNDO NO TOLERA A LA POLITICA TRADICIONAL.

Cada día amanezco, enciendo mi portátil y pienso detenidamente “que suerte pertenecer a este época”. Sé que las sociedades más futuristas dirán lo mismo y mencionen las miles de injerencias y debacles de esta actual sociedad, tal vez enérgicamente cuestionen la poca participación o el rechazo a la política, y concluyan que la única forma de desarrollo social es la participación. 

Sociedad que estimula a su gente a apropiarse de las decisiones tendrá una rápida evolución, la inteligencia individual no promueve el desarrollo (por que siempre está basada en intereses), pero la unión de múltiples puntos de vista con diversos intereses señala el mejor camino.

Cuando logre conectarme por primera vez a Internet por medio de una Red telefónica en Lago Agrio – Ecuador, hace 14 años, me di cuenta que la información tendría una importante transformación. Pensé, si actualmente se pueden enviar email y estos llegan en tiempo real y a muchas personas a la vez puedo compartir miles de cosas con muchas personas y esto sin necesidad de que me vean.

Pero la gente no quería dedicar tiempo de su vida al mundo online, querían permanecer en un mundo lento y de pocas oportunidades. Y pienso lo mismo de los personajes a cargo de puestos políticos, no deseaban que sus proyectos se publiquen de esa forma. Las razones fueron múltiples entre ellas estaba el desconocimiento de nuevas tecnologías y la gran corrupción (hablando de américa latina)

Los políticos preferían ocupar su presupuesto utilizando medios como radio, periódico y tv, buscando estrategias para siempre estar en campaña, y realzar a su partido político como marca, era un caos, la información iba en una sola vía. Un individuo que deseaba protestar era la nada en un mundo de políticos y agrupaciones que podían tener presencia ante el poder, como grupo de profesionales, asociaciones, sindicatos, etc. Estas agrupaciones siempre antepusieron su beneficio como gremio, no como sociedad y aun lo hacen.

Pero aparece el internet y especialmente las redes sociales, a principio solo para cumplir el ejercicio de estar enterado de que pasa con las personas de tu círculo social y uno que otro famoso. La juventud no quiere apartarse de esa línea y comienza la aun interminable instalación de nuevos puertos. 

Los políticos deciden hacer páginas web, blog, y perfiles en redes sociales, no podían y aun no pueden quitar su consigna de presentar información como si siguieran en campaña, mostrando lo bueno de su gestión o imagen personal en fotos y videos muy bien editados.

De inicio se encuentran con una población que ha llegado a repudiar a la política, no desean tener participación, prefieren hablar de ellos mismos y de otras personas.

Pero poco a poco una que otra persona se atreve a cuestionar y a compartir esas ideas, investiga que pasa con los políticos y se da cuenta que hay una mala administración o simplemente comparte su malestar con alguna actividad que se ha hecho o se ha dejado de hacer, coincide con otras personas y comienza una red de reclamos. Personas que nunca se habían conocido, se están introduciéndose en la política y sin darse cuenta son personas activas en política, comienzan a crearse los cyberactivistas. Aunque ellos lo nieguen, quieren hacer incidencia, quieren tener participación han descubierto que esta forma de comunicación que ofrecen las redes sociales puede ser más que simples comentarios, puede hacer ganar elecciones aun político, puede generar debate, puede llamar a las calles a miles de personas, puede luchar con las armas que por años y años tuvieron los políticos (compra de medios de comunicación), puede hacer que ellos trabajen bien, encaminados a su verdadera actividad, que es la adecuada administración en bien de los ciudadanos.

Te invito a ver el alcance de las redes sociales
Comparación entre dos cuentas de twitter.
En los comicios para alcalde de Quito, Mauricio Rodas (Naranja) gano las elecciones. Tuvo una mayor actvidad.



Pero esta utopía de participación tiene una resistencia, los que están a cargo de los puestos políticos no quieren ceder poder, quieren permanecer en su puesto de representantes intermediarios y no como representantes integradores, piensan que deben ser fieles a una visión política, manteniéndose como partido político. Y es ese, el partido político, una forma de representación organizada que está dejando muchas dudas, las personas poco a poco están dejando esa imagen para trasladarse a una donde su participación vaya más allá del voto. 

El mundo ya no tolera a la política tradicional se está trasladando a la nueva filosofía: transparencia, comunicación activa y participación que ofrece la política 2.0. Los políticos ya no pueden tener la idea de que solo ellos tienen la capacidad de pensar para alcanzar el desarrollo, no pueden actuar como totalitarios, cuando hay un mundo de personas que tienen mejores vías de desarrollo, más justa que actúan en inteligencia colectiva.

Los políticos ya no pueden esconderse con miles de ojos que están detrás de ellos, vigilando que no hagan lo mismo de siempre, apelando a su ética y su vocación política y profesionalismo. Por eso no pararan de ser cuestionados los políticos que con perfil de preparación bajo han alcanzado el poder, un poder que necesita más que amor por los ciudadanos, necesita el más alto nivel para conllevar a una población con muchas expectativas. La expectativa de la política 2.0. 

Una sociedad que avanza necesita de internet y eso no se mide con la velocidad que se ha alcanzado, como la campaña de vicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, se mide por la cobertura que se tiene. Está bien colocar puntos de conexión en espacios públicos, pero se ganaría aún más con una revisión de los cotos del servicio. La velocidad para después, primero que la mayoría de personas estén conectadas y disminuyan aún más los cybers (puestos de pc conectadas a internet).

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